Las uvas de la ira


John Ford, 1940 (129')

 
   
 
Las uvas de la ira, película basada en la novela homónima de Steinbeck, narra las migraciones internas de campesinos, expulsados de sus tierras, en la Gran Depresión de los años treinta del siglo XX en Estados Unidos. Familias enteras, con todo a cuestas, se dirigen a California, donde esperan encontrar su modesto paraíso: un lugar donde haya trabajo, comida, viviendas. En plena crisis del capital, de políticas migratorias cada vez más duras y de destrucción del mundo rural, aquí y ahora, la película –y la novela- aportan multitud de elementos con los que analizar aquella época histórica y también nuestro presente.
Los oriundos se autoflagelaron hasta convertirse en hombres de temple cruel. Entonces formaron unidades, brigadas, y las armaron… las armaron con porras, con gases, con revólveres. Esta es nuestra tierra. No podemos permitir que estos okies se nos suban a las barbas. Y los hombres que iban armados no poseían la tierra, pero ellos creían que sí. Y los dependientes que hacían guardia por las noches no tenían nada y los pequeños comerciantes sólo poseían un cajón lleno de facturas sin pagar. Pero incluso una factura es algo, incluso un empleo es algo. El dependiente pensaba: yo gano quince dólares por semana. ¿Y si un okie de mierda estuviera dispuesto a trabajar por doce? Y el pequeño tendero pensaba: ¿Cómo podría yo competir con un hombre que no tenga deudas? (STEINBECK, Las uvas de la ira, p. 399).