Vivimos
en democracias más formales que reales... Los mecanismos
de represión son dirigidos a contener a los pueblos, alterando
sus valores para alcanzar objetivos y proyectos a través
de la dominación y el terror. Es decir, rompiendo el tejido
colectivo y solidario de las organizaciones populares. Los autores
profundizan en este aspecto y señalan cuándo la identidad
individiual y la identidad social son quebradas y cuándo
se mantienen y resisten a la violencia. Potenciar los procesos de
ayuda, reconstruir el tejido social, familiar, los afectos, la memoria
histórica, la ayuda psicológica, el sentido comunitario,
es un camino complejo, difícil y doloroso...
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