Hoy, la
defensa de los derechos y de la libertad de todos y de todas sigue
ligada a la defensa del territorio, en términos ecológicos,
sociales y culturales. La producción de alimentos, base de
la subsistencia humana, ya no está amenazada por ejércitos
feudales sino por un modelo industrial arrasador y por un puñado
de multinacionales. La tierra, el agua, las semillas, la biodiversidad.,
los recursos vitales de la natrualeza, se han transformado en mercancías
sujetas a las rígidas leyes de mercado. (...)
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