Si nos
preguntamos de qué medios disponemos, es porque queremos
usarlos para algo. Simplemente para voltear la noticia del telediario,
el editorial del periódico, la columna del periodista y del
reportero y descubrir qué alimaña se encuentra agazapada
debajo, y discutir y opinar sobre ello. Y no solamente porque es
necesario rebuscar en la basura de la comunicación y el poder,
sino porque es necesario revolver en el contenedor del propio poder.
Y para esto debemos usar los mismos instrumentos, pero con otros
símbolos, con otros contenidos y con otra forma de tratarlos.
Un ejercicio continuo, de desgaste personal y colectivo, pero necesario
para ir señalando ese lado oscuro de la información:
la contrainformación, abordada desde la prensa escrita, la
radio o el cine. |
Reunimos
aquí un ramillete de lo que tenemos que decir y hacer, de
lo teórico y de lo pragmático, aunque resulte tan
difícil separar ambas cuestiones. “Nada hay más
práctico que una buena teoría”, que diría
Lewin. Y esas buenas “teorías” están representadas
aquí en la forma de una reflexión sobre el poder,
la cultura y la comunicación. |