El derecho humano al desarrollo frente a la mundialización del mercado
Concepto, contenidos, objetivos y sujetos
Nicolás Angulo Sánchez
Uno de los derechos humanos que fue reconocido por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1986, que ocupa un espacio significativo en la Carta de la Organización de Estados Americanos, ha sido el de cada individuo, y de todos los pueblos del mundo, al desarrollo. Pareciera, además, que ya se ha dicho suficiente sobre el desarrollo, pero de acuerdo con las adiciones y precisiones sobre el concepto-derecho que han hecho estos organismos internacionales durante los últimos años se nos demuestra lo contrario. Es entonces, ¿una dimensión en constante cambio? ¿Es que «el desarrollo» está sujeto a constante desarrollo?
En el Prólogo de esta edición del libro de Angulo Sánchez, realizada con rigurosidad exquisita por IEPALA Editorial, Fernando Mariño, catedrático de Derecho Internacional de la Universidad Carlos III de Madrid, nos dice: "Las dimensiones del desarrollo han incorporado ya ciertamente exigencias sanitarias, de educación, de nivel de vida digno y de libertad política. Pero la dignidad del ser humano exige paz (seguridad, desarme), reconciliación con la naturaleza, igualdad de género, protección de los grupos vulnerables y libertad para escoger las propias identidades sociales sin discriminación ni exclusión social".
Uno de los aportes de Angulo Sánchez con esta obra es la visión de desarrollo desde la perspectiva que las nuevas circunstancias que la globalización, la mundialización, impone, de acuerdo con la concepción crítica que sobre este proceso mundial tiene el autor.
Parte de explicarnos que el derecho al desarrollo "abarca al conjunto de los derechos humanos, exigiendo que sean interpretados y aplicados de manera complementaria y no contradictoria entre sí, de modo que produzcan una sinergia, es decir, que la interpretación y la aplicación de los distintos derechos humanos deben efectuarse de manera que se refuercen y apoyen unos a otros". Para añadir de inmediato que el derecho al desarrollo posee la doble dimensión tanto humana como colectiva, sin incompatibilidades de una con relación a la otra.
Su ponderación de este derecho individual y colectivo parte de considerar la globalización, o mundialización, como "una visión marcadamente individualista y mercantil de la realidad humana sin preocuparse por las enormes desigualdades económicas y sociales existentes, y lo que es peor: agravándolas y aumentándolas aún más". Para este autor, por tanto, el derecho al desarrollo se convierte en este mundo globalizado "en un derecho humano de tercera generación o de solidaridad, junto a otros derechos humanos, como los relativos al medio ambiente, a la paz, a la asistencia humanitaria y al patrimonio común de la humanidad".
Este libro de unas casi 300 páginas, está dividido en siete grandes capítulos, cada uno de ellos subdivididos en varias partes y acápites: El primero estará dedicado a analizar "el camino hacia la vigencia y efectividad del derecho humano al desarrollo", mediante la exposición cronológica de disposiciones y acontecimientos relacionados con este derecho y los alcances jurídicos de las disposiciones internacionales sobre ello. El segundo aborda el concepto en sí: definiciones, modelos, sinónimos, cuestiones relevantes de esta temática. Posteriormente se expone el contenido del desarrollo humano, qué abarca, la cooperación internacional y las fuentes de financiación. El quinto capítulo analiza el muy controvertido tema del desarrollo sostenible, para dar paso en el sexto a los sujetos beneficiarios del derecho al desarrollo. Los "sujetos obligados", es decir, los Estados, Naciones Unidas, instituciones multilaterales, sector privado, empresas, organizaciones no gubernamentales, académicas, individuos, medios de comunicación y la comunidad internacional, son objeto de estudio del último capítulo sobre el derecho al desarrollo.
 
2005, Iepala. 312 páginas [precio: 15 euros]