Todos los
días nos contaba lo que le había dicho el día
anterior; o más bien, «Con los pañuelos de seda
natural siempre pasa lo mismo. Por más que los arrugues y
aprietes en el puño con fuerza, al abrir la mano brotan como
un manantial.» Así termina este cuento, el primero
escrito por el cuentista más universal de la literatura turca:
Sait Faik. Se trata, además, de una edición bilingüe
y numerada de 1.000 ejemplares sobre papel verjurado blanco «al
agua» de 180 gr. Ilustrado por Víctor M. Ramos - Traducido
del turco por Fernando García Burillo.
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