Al
tiempo sólo le agradezco que se vaya. Así, tajante,
la singular filosofía de Margarita Valencia Triana, o Sayak
-como quiera usted llamarle- sitúa su palabra de manera bífida,
rasgada. Bifurca una poética que yo llamaría de lo
innombrable y reclama a sus otr@s lo que aún no ha sido otorgado.
Inmersa indistintamente y por temporadas en ciudades caníbales
como lo son, muy a su peculiar manera y estilo, Tijuana o Madrid;
la filósofa-poeta, la mujer palabra-gancho al hígado,
descubre y redescubre, armada con letras y conceptos, sus propias
circunstancias (...).
Amaranta Caballero Prado. |