¡Ya
basta de silencio! Basta de ese tipo de escuela donde el aula ha
perdido su significado real y se ha convertido en un ernome monstruo
generador de gente pasiva. El autor, a través de la metáfora
en red (literal: Internet; simbólica: Ymar, la mujer, la
estudiante) revindica la voz, la letra viva frente a la letra muerta
y el silencio de las aulas”
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