La
lucha de la cultura |
| Michael Parenti |
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Una de
las enseñanzas ideológicas más persistentes
en los Estados Unidos es que nuestra sociedad está especialmente
libre de enseñanzas ideológicas. La ideología
es algo importado de tierras extrañas o que han introducido
en nuestros hogares grupos supuestamente siniestros, como la “ideología
comunista”. Sin embargo a los americanos se nos adoctrina
sobre ciertos preceptos, como el patriotismo, el hombre rico hecho
a sí mismo y la viabilidad rentable del mercado libre. También
recibimos nociones sobre raza, clase y relaciones de género
y sobre la distribución democrática del poder en nuestra
sociedad pluralista. Mi opinión es que la mayoría
de estas creencias son en sí mismas ideológicas. Sin
embargo circulan ampliamente, permanecen libres de cualquier examen
crítico y se considera que representan el orden natural de
las cosas.
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La cultura es cualquier cosa
menos neutral. Es algo más que nuestra herencia común,
que el aglutinador social de nuestra sociedad. El pensador político
del siglo XVIII, Edmund Burke, se refería a ella como el
vínculo imponderable de consenso que mantiene unida a la
sociedad. Pero la cultura además de ser un campo de consenso
también lo es de conflicto. Mientras que algunos de sus atributos
los comparten prácticamente todos los miembros de la sociedad,
en otros no ocurre así. Muchas costumbres operan en beneficio
de algunas personas en particular y en perjuicio de otras. En otras
palabras, la cultura frecuentemente es algo que envuelve privilegios
y desigualdades. |
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2007, Hiru.
172 páginas [precio: 15 euros] |
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