Conjunto vacío

GERBER BICECCI, VERÓNICA

Editorial: Pepitas de Calabaza

ISBN: 978-84-15862-87-1

Publicación: 2017

Nº de páginas: 200

Precio: 16,50 €.

«Verónica Gerber escribe con una luminosa intimidad; su novela es ingeniosa, brillante, conmovedora, profundamente original. Leerla me hizo sentir que se había recompuesto el mundo».—Francisco Goldman.

«Conjunto vacío, es una primera novela dolida y luminosa que renueva como pocas el paisaje de la joven narrativa latinoamericana, Gerber es una escritora que dibuja o, en todo caso, que ha conseguido colar “íconos verdaderos” entre esos signitos opacos alineados en unas páginas impresas que hemos convenido en llamar literatura».—Graciela Speranza

Conjunto vacío, primera novela de Verónica Gerber Bicecci, es una historia construida con una dura e infinita belleza; un relato en el que la escritura va de la saturación al vacío, y en el que la prosa experimenta un viaje que parte de la normalidad y se mueve hacia la extrañeza. Estamos ante un libro tremendamente original en su manera de contar, en el que se utilizan tanto recursos narrativos (párrafos cada vez más cortos, capítulos cada vez más sintéticos) como lingüísticos (escrituras ilegibles, disgrafías, lenguajes infantiles, idiomas inventados) o gráficos (los diagramas de Venn que se utilizan en la teoría de conjuntos) con el fin de completar una historia que conquista al lector desde la primera línea. Conjunto vacío narra la desaparición de la madre del personaje principal, y su historia reconstruye la generación de hijos del exilio, la relación entre imagen y palabra, el desdoblamiento y el juego de espejos que produce el silencio y lo «no dicho».

Reconocida por críticos y escritores como la mejor novela publicada en México el año pasado, Conjunto vacío es un texto que no debe pasar desapercibido para los buenos lectores de la península Ibérica.

Mi expediente amoroso es una colección de principios. Un paisaje definitivamente inacabado que se extiende entre excavaciones inundadas, cimientos al aire libre y estructuras en ruina; una necrópolis interior que ha estado en obra negra desde que recuerdo. Cuando te conviertes en coleccionista de inicios también puedes corroborar, con precisión casi científica, la poca variabilidad que tienen los finales. Estoy condenada, particularmente, a la renuncia. Aunque, en realidad, no hay mucha diferencia, todas las historias terminan bastante parecido. Los conjuntos se intersectan más o menos igual y lo único que cambia es el punto de vista desde el que te toca ver: la renuncia es voluntaria, el consenso es la menos común de las opciones, y el abandono es una imposición. […]