Grupo de yoga

El grupo de yoga se reúne los miércoles de 20 a 21.30h. Consulta la programación mensual.

¿Qué es el yoga kundalini?

La palabra yoga viene de la antigua lengua indú llamada sánscrito, y significa unión. Puede considerarse como un enlace que une el cuerpo, la mente y el espíritu. No es una gimnasia ni una religión o una mística ni un ungüento mágico ni una novela de faquires. Una descripción más precisa sería que es una ciencia antigua.
Aunque el texto “fundacional” del yoga tal como lo conocemos -los Yoga sutra de Pañtanjali- se escribió en el siglo II ó III A. C., al yoga se le calcula una existencia de miles de años; al parecer, existen testimonio gráficos de hindúes del año 1800 A.C practicando asanas -las posturas del yoga-.
El yoga kundalini es una de los múltiples caminos del yoga. Es una sabiduría práctica que, por medio de posturas clásicas del yoga y series de “ejercicios” propios, en combinación con la práctica de diferentes tipos de respiración, de contracciones y relajaciones de distintas partes del cuerpo y de otros acompañamientos esporádicos (visualizaciones, concentraciones, salmodias, palmadas y hasta silbidos) busca satisfacer las tres necesidades de una vida “plena” y armoniosa: la necesidad física (salud y actividad), la necesidad psicológica (conocimiento y poder) y la necesidad espiritual (felicidad y paz).
Los libros dicen que el yoga kundalini (en sánscrito, literalmente, “el rizo de la amada al desenrollarse”) es el yoga que han practicado durante miles de años distintas escuelas secretas de la sociedad india. Era el yoga de las clases más activas: se trataba de obtener los mismos efectos que los yoguis más ascéticos y de cama de clavos en poco tiempo y sin renunciar a ninguno de los frutos de la vida en el mundo. Con el paso de las generaciones, los practicantes del kundalini fueron recogiendo las enseñanzas más destiladas de los mejores maestros de las mil escuelas de estar en la vida que siempre han pululado por la India, y con ese licor fueron madurando una serie de ejercicios cómodos de realizar y de efectos poderosos sobre la salud y el bienestar. Esta sabiduría se mantuvo secreta hasta 1969, cuando un maestro de kundalini –Yogui Bhajan– voló del Himalaya a Nueva York y decidió abrir sus enseñanzas al público.
Si la histora fue así o no es lo de menos. En el grupo nos centramos muy poco en la teoría de lo que hacemos. Es una de las cosas guapas del yoga: una tonelada de teoría no vale lo que tres minutos de práctica.
Físicamente, no requiere estar en una forma tremenda. Una de las claves de este tipo de yoga es que permite que cada cual se marque su ritmo de aprendizaje: nadie hace mal una clase de kundalini.

¿Cómo funciona el grupo de yoga Cambalache?

Desde que empezamos con el yoga, en 2003, en Cambalache tenemos nuestro particular gurú, Ángel Sánchez, que viene cada 2 ó 3 meses de Cataluña a impartir un taller. Normalmente, es de 3 días de duración (miércoles, jueves y viernes) a razón de dos horas cada día (por la mañana los que empiezan y por la tardenoche los que ya han hecho algo de yoga). Estos talleres son de pago (alrededor de 30 euros). No es necesario ser soci@ del local Cambalache para asistir a ellos (l@s soci@s, eso sí, tienen un descuento sobre el precio).
Son muy buenos talleres, siempre diferentes. Ángel busca siempre enseñarnos cosas nuevas y sabe crear un agradable ambiente de trabajo en sus clases. Nos sirven, además, para ir avanzando en las prácticas y para renovar las cosas que hacemos en las sesiones de los miércoles. Os los recomendamos muy vivamente.
Luego, un día a la semana (este curso, los miércoles), nos juntamos la gente del grupo a practicar yoga. Son sesiones abiertas: cualquiera puede asistir. No hay un profesor, sino que cada semana alguien del grupo prepara la clase o, sencillamente, realizamos una clase comunal. Estas sesiones son gratuitas (aunque desde hace años hemos decidido aportar cada asistente a una clase un euro para pagar por lo menos la luz). A veces somos 4 y a veces 15. Nos juntamos de 20 a 21.30h y luego nos tomamos una caña (o dos, si son pequeñas) en el propio local o en algún bar cercano a comentar la jugada. Suelen ser una tertulias deliciosas: jugosas y variadas, cualquier guía de conversaciones la catalogaría con unas cuantas estrellas. Es una de las virtudes invisibles que tiene el yoga: que te deja más contento, suave.
El grupo es abierto del todo. En los años que lleva funcionando han pasado alrededor de cien personas por las prácticas. Algunas vienen una sola vez; otras, un trimestre, otras van y vienen y las hay que le cogen el gusto y se hacen fijas un año o dos. Si aparece alguien que nunca ha hecho yoga se le procura ayudar y explicar las posturas. El yoga kundalini no es competitivo: cada cual se centra en lo que está haciendo y se fija en su propio aprendizaje. Si uno entra no sabiendo nada de yoga y sale sabiendo una gota ya es un éxito. Si te pica la curiosidad, estate seguro de que serás bienvenido.
A las sesiones de los miércoles no hay que traer nada. Haría falta una manta, pero gente que ha ido pasando ha dejado la suya en el local y, en este momento hay un montón de mantas y esterillas sobrantes. Un chándal o ropa cómoda es recomendable. No es necesario venir vestido de casa: el local dispone de unos vestuarios formidables.

¿Qué pinta un grupo de yoga en Cambalache?

La salud es una de las líneas de trabajo que el local Cambalache ha propugnado desde que abrió sus puertas en 2003. Desde entonces se ha venido desarrollado fundamentalmente a través de una actividad terapéutica (el servicio de fisioterapia que funcionó en el local durante cuatro años), así como de diversos talleres y cursos educativos. Cuestiones de salud se han trabajado en el Grupo de Feminismo y en el Grupo de Agroecología y Consumo Responsable, destacando la experiencia del Grupo de Consumo. Desde un principio, la intención ha sido ir creando poco a poco un discurso que contemple la salud de forma integral desde una perspectiva sociopolítica —y no sólo individual—, así como recuperar y construir formas activas de gestionarla.
El grupo de yoga va por esos derroteros. Aunque la práctica es –claro- individual, sus beneficios no se limitan a la propia salud: generan también un “modo” de ver la vida más dado a la cooperación y a la solidaridad que a mirarse el ombligo minuciosamente. Su propia forma de gestión –fluida y abierta, sin ninguna jerarquía ni en su organización ni en su funcionamiento- es una muestra del espíritu no sólo crítico, sino también de generación, que anima el local. Como dice nuestro profesor “guru” “La revolución social va de la mano de la revolución personal. Hay que comprometerse con “Uno-Mismo” y someter a revisión (auto-observación) todo nuestro hacer fisico-psiquico e intelectual, para localizar “el virus” que el sistema (capitalista) ha implantado en nosotras y erradicarlo. Y el mejor instrumento para ello es la practica de algún Yoga.